Amo a mi viejo. Debo decirlo, el tipo cambió, y en tipos como él, eso es casi un milagro. Su educación era ser un paterfamilias de los más duros. Sin embargo, el amorsh y la paciencia obran, y ahora cuenta hasta diez antes de decir algo. O entiende cosas. O demuestra un poco más sus cosas.
A su edad, esto es un milagro. Merece que lo diga.
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